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3 de abril de 2014

No es solo Rock&Roll

Así queda demostrado tras la gran expectación creada por el concierto de los Rolling Stones en Madrid, el próximo 25 de junio. 

Las entradas para el único concierto en España que Rolling Stones ofrecerá el 25 de junio en el Santiago Bernabéu comenzaron a venderse ayer a las 10:00. Todo apuntaba a que iba a batirse un nuevo record en lo que a éxito de ventas se refiere; sin embargo, el sistema informático de venta falló desde el primer minuto.

Twitter se convierte desde ese instante en hervidero de quejas de miles de usuarios, entre los que me encontraba yo, descontentos con la plataforma online de venta de entradas, Ticketmaster. Tampoco corrían mejor suerte los interesados que se agolpaban ante los mostradores de Fnac o Carrefour, ya que todo el sistema se había colapsado.

En un primer instante, un representante de Ticketmaster negaba, tal y como recoge El Mundo, que el sistema hubiera dejado de funcionar: "Va todo bien. No se ha caído el sistema en ningún momento, que es el riesgo que tienes en días así. Hay una avalancha de peticiones y se forma una cola virtual. Hay retrasos, como es lógico, pero todo está funcionando razonablemente bien".

Sin embargo, no consiguió engañar a nadie. Las personas que aguantaban bajo la lluvia frente a los puntos de venta, aseguraban que tampoco allí se podían adquirir las localidades. Y esta situación se alargó hasta pasadas las 12:30.

Hasta tal punto llegó la crispación de los interesados, que rápido convirtieron el hashtag #Ticketmaster en tendencia en España. La distribuidora Doctor Music tuvo que pedir disculpas, e incluso la propia banda se hizo eco de la situación:
A las 21:00, se colgaba el cartel de agotadas, tras once horas repletas de colapsos en la red de Ticketmaster, eternas colas virtuales y físicas, y la desesperación de miles de usuarios interesados en conseguir una de las 54.000 entradas puestas a la venta.

Una verdadera vergüenza. Sobre todo, teniendo en cuenta los gastos de gestión de la venta de entradas (en mi caso de 99€ a 109€), y más aún descubriendo que la reventa estaba disponible desde las 10:30. El sentimiento de estafa se ha generalizado. Una lástima no poder ejercer un boicot real contra Ticketmaster, ya que está detrás de la venta de la mayoría de conciertos de este país.

Por cierto, para los interesados: yo SÍ conseguí mi entrada, aunque en un punto físico, por supuesto. Puede que vivir en una sociedad hiperinformatizada no sea tan bueno como creemos, sobre todo, si no disponemos de los sistemas adecuados para ello. Tal vez sea mejor el 'hacer cola' (real, no virtual), de toda la vida.

Para mí, lo mejor ha sido comprobar el gran ingenio de los usuarios españoles de Twitter. Si no me creeis, visitad el hashtag #Ticketmaster. Las risas están aseguradas...

...palabra de becaria.

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